Aranceles: México, el “rival más débil”

El presidente Donald Trump abrió un nuevo frente en su guerra comercial y escogió a México como su objetivo. Como saben, anunció que impondría aranceles a todas las exportaciones mexicanas con destino al vecino del norte si el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no hace más por detener la inmigración ilegal en la frontera entre ambos países.
Ni duda cabe que AMLO abrió la puerta, se desbordó el flujo de migrantes y eso hizo enojar a Trump. Pero también es cierto que el presidente estadounidense está ya en campaña, y que el tema México y migración le dejan muchos dividendos políticos que, ahora en el poder, puede capitalizar de mucho mejor manera.
Las tarifas anunciadas, que entrarían en vigor hoy 10 de junio, serían inicialmente de un 5% sobre los productos mexicanos. Sin embargo, gracias al (entreguista) acuerdo que el canciller Marcelo Ebrard firmó este viernes, el tema arancelario por el momento ha quedado suspendido, hasta que a Trump le vuelva a ser útil como arma de negociación y presión.
En materia económica, mucho se ha mencionado sobre los efectos contraproducentes que tendrían estos aranceles sobre los productores y consumidores estadounidenses, que pagarán un precio final más alto sobre los artículos o servicios que adquieran y contengan uno o varios componentes hechos en México. Obviamente como decimos, la economía no es el principal motivo de la cruzada de Trump, sino sus posibilidades de reelección en 2020.
El mandatario norteamericano usa a nuestro país, igual que a China, como tiro al blanco para fortalecer el apoyo de sus seguidores camino hacia el anuncio formal que hará el 18 de junio, en el que confirmará su búsqueda por un nuevo periodo en la Casa Blanca. Como comentamos hace unas semanas, Trump mantendrá la guerra comercial con China a menos que esta provoque un deterioro grave en la economía estadounidense, y lo mismo creemos que puede ocurrir con las tarifas a México: seguirán si le reditúan políticamente.
Aún falta que Trump pueda justificar estos aranceles, a todas luces ilegales de acuerdo con el actual TLCAN. Desde que era candidato a la presidencia, ha puesto el déficit comercial como pretexto para decir que los países “se aprovechan” de Estados Unidos. Con China tuvo un déficit de 419,000 millones de dólares en 2018, mientras que con México es mucho menor (81,000 millones) en el mismo año.
Pero la gran diferencia es que de este lado están integradas las cadenas de suministro de muchas compañías en ambos países y eso es lo que hace a la Unión Americana mucho más competitiva. Por eso los empresarios, junto con los propios legisladores del Partido Republicano, están nerviosos por los efectos que puedan tener en la economía.
Un análisis de Goldman Sachs, reportado por Zero Hedge, indica que unos aranceles de 5% a productos mexicanos tendría un impacto del 1% en las ganancias por acción de las compañías listadas en el índice S&P 500, y si suben hasta el 25%, el golpe sería del 5%.
No obstante, las consecuencias hubiesen aún manejables pues, según el banco de inversión, las empresas tendrían que aumentar sus precios menos de 1% para compensar los aranceles de hasta 25%. Pero las empresas más expuestas al comercio con México son las que pasarán por más dificultades. Estas compañías están en el sector automotriz, que se alimenta de importaciones mexicanas de autos y autopartes, el electrónico, el comercial y restaurantero, que reciben buena parte de sus suministros de nosotros.
Por otro lado, economistas de Citi creyeron como nosotros que las tarifas no se implementarían, pues una guerra comercial tendría consecuencias desastrosas. Según los cálculos de Citi, las pérdidas del PIB mexicano podrían oscilar entre un 0.9% con un arancel del 5% y hasta un 4.6% con un arancel del 25%, mientras que las represalias significarían un crecimiento mucho más modesto de 0.04% a 0.4% para Estados Unidos.




“Como resultado, si el ajuste se realiza a través de los precios, en el caso de los aranceles del 5%, el peso mexicano tendría que depreciarse entre 8.3% y 8.6% con todo y medidas de represalia. Si se implementa un arancel del 25%, la moneda tendría que caer entre el 42% y el 59%”, considera el banco. Es decir, en el peor de los casos, el dólar subiría hasta los 30 pesos, que incluso sin aranceles sigue siendo nuestro pronóstico de mediano plazo si AMLO insiste en su mala conducción de la economía.
Por otro lado, continúan las tensiones por la guerra comercial y tecnológica con China, y el gigante asiático medita si utiliza las “tierras raras” como un arma. Estas tierras consisten en 17 minerales poco comunes que tienen diversas aplicaciones industriales, y de las cuales China es el principal proveedor. Washington no incluyó estos minerales en los aranceles por su importancia estratégica por lo que, si China corta el suministro, sería un duro golpe para las industrias norteamericanas, sobre todo la militar.




Con la guerra comercial emprendida contra China y México, Donald Trump ya habría aplicado aranceles a cerca del 80% de las importaciones de su país. Esto aumenta los riesgos geopolíticos considerablemente y pueden provocar una disrupción económica global. Ojalá que no se llegue a ese extremo (así lo creemos), pero, con tal de imponer su agenda electoral, el presidente de EU es capaz de actuar irresponsablemente.
De este lado las cosas pintan peor, con un gobierno improvisado y que no sabe tratar con Trump, el país queda desprotegido ante las arbitrariedades políticas. Es tiempo de estar alertas y buscar protección contra estos choques, porque queda claro que con aranceles o no, México sigue siendo el rival más debil, y su economía con AMLO a la cabeza, tiene garantizado irse al abismo.

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