Ganó Biden: ¿qué sigue para los mercados financieros?

Tras una complicada jornada en algunos estados, la elección presidencial estadounidense ha concluido con el triunfo del candidato demócrata, Joe Biden. Pese a que falta todavía el proceso legal en el que el actual presidente Trump intentará acreditar irregularidades e ilegalidades con las que le habrían “robado” la elección, lo cierto es que las probabilidades de que se quede en la Casa Blanca son casi nulas.

Después del coronavirus, el triunfo de Biden – que hasta el año pasado lucía improbable- es sin duda el acontecimiento que más impactará los mercados en 2020 y más allá… y no necesariamente para bien.

Sí, es cierto que en el corto plazo las bolsas de valores y los mercados en general han reaccionado con júbilo, lo que quizá nos lleve a un cierre de año muy bueno y esperanzador.

Sin embargo, como inversores debemos analizar más allá de las apariencias.

Veamos primero el escenario más probable.

Con los datos que se conocen hasta el momento, Biden no alcanzaría la mayoría que necesita en el Senado y en la Cámara de Representantes para echar adelante sus principales propuestas legislativas “anti-Trump” y los millonarios planes de estímulo fiscal que demanda el mercado para mantener su optimismo.

De manera que el “rally” (alza) bursátil post-electoral – que podría convertirse en un “rally de Santa Claus” en diciembre-, quizá dure dos o tres meses, pero si un rebrote de COVID-19 nos llevara a un nuevo confinamiento estadounidense sin tener “amarrados” amplios planes de estímulo, podría repetirse la historia de un gran colapso bursátil en el primer trimestre de 2021.

Lo anterior, dejaría las esperanzas puestas en que la Reserva Federal (Fed) se convirtiera en la “gran salvadora” con una mayor inyección de liquidez (“impresión” monetaria), pero de nuevo, cualquier decepción podría ser tomada muy mal por los inversores y llevarnos a pánicos que generen alta volatilidad.

Como podrá entenderse, más allá de la emoción que genera el triunfo de Biden, racionalmente hay en este primer escenario más incertidumbre que certezas respecto al futuro económico de Estados Unidos – y por extensión, de México y el mundo.

La incertidumbre es quizá el peor enemigo para las inversiones, y sin inversión, no habrá crecimiento económico, ni buenos resultados empresariales, ni un sostenido mercado alcista en las bolsas, pero sí en los activos refugio como el dólar, el oro y los bonos del Tesoro.

Ahora imaginemos un escenario menos probable pero más optimista.

Si Biden lograra las mayorías legislativas y/o los consensos necesarios para echar adelante sus reformas y paquetes de estímulos, incluso bajo nuevo confinamiento por COVID, es indudable que el apetito por el riesgo continuaría en beneficio de los índices bursátiles, divisas emergentes como el peso, criptomonedas, y en perjuicio de los activos refugio ya aludidos, al menos, en el corto plazo.

En el mediano y largo, estos refugios seguros serían los mayores beneficiarios de dichos estímulos que inflarán una nueva burbuja por estallar, y que lo hará, cuando todos se den cuenta que la política de Biden de expandir el gasto social y disparar los impuestos “a los ricos” puede ser muy popular, pero muy costosa en términos de crecimiento e inflación.

Esta posibilidad se potenciaría si la Fed acompañara los planes de Biden con nuevas rondas de inyección de liquidez y más promesas de mantener las tasas de interés en cero por ciento en los años por venir.

Aquí lo más importante a entender como inversionistas es una cosa: “todos los caminos conducen a una nueva crisis recurrente”, ¡otra vez!

La actual recesión global, detonada por la pandemia, es consecuencia de las políticas aplicadas en el pasado para salir de la Gran Recesión de 2008-2009: sí, más de la misma vieja receta fallida de deprimir tasas de interés, expandir el crédito, impulsar la demanda vía estímulos de gasto, inyectar liquidez (“imprimir” dinero), etc.

Si se da cuenta, los planes actuales para salir de la depresión son más, mucho más de lo mismo.

Por lo anterior, en Top Money Report le recomendamos los activos e inversiones que, en cualquier escenario, lo ayudarán a mantenerse en esa minoría que gana mientras la mayoría pierde.

En el escenario realista ganaremos más con nuestras posiciones en oro, dólar y euro; y en el pesimista, más con bitcoin, criptomonedas, índices bursátiles estadounidenses, plata y acciones mineras, y cuando la burbuja inflada explote, todavía más con oro y dólar.

Manténgase pendiente de las alertas por Telegram y ponga manos a la obra, que con Biden en la Casa Blanca y su cercanía con China, a México y al peso no les irá mejor que con Trump. Aproveche las bajas de precios mientras pueda, pues si deja ir estas “ofertas”, lo lamentará después.

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