Invertir “a la segura”, ¡el más grande error!

Cuando de inversiones se trata, es muy fácil caer en trampas de ilusión creadas por estafadores… pero también por uno mismo. El estafador promete ganancias extraordinarias, ilógicas, pero emocionales. Siendo los humanos unos seres mucho más movidos por las emociones que por la razón, caer en las estafas es más común y fácil de lo que uno quisiera. Debido a ello, sí, hay que cuidarse de los embaucadores, pero también de nuestros propios impulsos que nos empujan a poner el dinero donde en realidad no nos conviene.
Lo anterior lo traigo a cuentas porque vivimos una época de expansión crediticia y monetaria sin precedentes en su volumen y velocidad, lo cual ya es mucho decir, pues lo cierto es que desde 1971 el sistema monetario vive un macrociclo inflacionario tras el abandono definitivo del patrón oro, que ponía un freno a la creación ilimitada de dinero.
Con tanta liquidez inundando el planeta y tasas de interés manipuladas a la baja por los bancos centrales, los ahorradores son los grandes perdedores.
Este escenario es el paraíso para los estafadores, pues con tasas de rendimientos tan bajas es más fácil que nunca engañar a inversionistas incautos prometiéndoles grandes ganancias con engaños. ¡Cuidado!
Quienes más engañan son los propios gobiernos al ofrecer ínfimas tasas de interés a quien les preste dinero, ¡como si les estuvieran haciendo el favor de recibir su dinero en préstamo y no al revés!
En este sentido, el ‘tsunami’ de liquidez que los bancos centrales continúan arrojando a los mercados, como el agua en un río, busca su cauce comprando bienes físicos (propiedades, oro, plata, energéticos, materias primas agrícolas, obras de arte, relojes de lujo y joyería, etc.) y digitales (acciones, bitcoin y criptomonedas, etc.) que le permitan conservar la mayor cantidad de valor, con lo que disparan los precios de dichos bienes.
Estas compras de activos a máxima velocidad es lo que está inflando ante nuestros ojos las mayores burbujas financieras de la historia, sobre todo, en bonos de deuda.
El precio de un bono es inversamente proporcional al rendimiento que dan, por lo cual, con bonos que pagan tasas reales negativas o cercanas al cero por ciento (por la alta inflación que nos aqueja), los rendimientos son los más bajos que haya habido jamás.
Visto del modo correcto, los bonos de deuda están más caros que nunca, por lo que hay que evitarlos y no poner nuestro dinero en ellos. ¡Hay que alejarse de la famosa “renta fija” y de todo lo que huela a ella!
Y es que justo a causa de la histórica expansión (inflación) crediticia y monetaria, y de su consecuente “oleada” de liquidez que circula por el mundo, lo inteligente es comprar activos de alta demanda actual, pero sobre todo con una muy buena perspectiva de demanda a futuro. Lo primero puede parecer obvio, pero para lo segundo hace falta contar con el análisis correcto como el que le compartimos aquí.
Esa fuerza de demanda a futuro es lo que les seguirá dando cada vez más valor (y altos precios) a dichos instrumentos, que seguirán atrayendo flujos de capital como verdaderos imanes de dinero en beneficio de sus tenedores.
Es ahí donde debemos estar como inversores: lejos de la “renta fija” y cerca de la “renta variable”, entendida esta como ganancias de capital por comprar bienes baratos hoy, que se encarecerán mañana a consecuencia de la expansión crediticia y monetaria ilimitadas.
A diferencia de las primeras, las inversiones de renta o ganancia variable no prometen de antemano ningún rédito garantizado, y quizá por eso, los inversores menos sofisticados caen en el engaño de que no vale la pena correr riesgos y prefieren irse “a la segura”. ¡Grave error!
Lo único que en realidad aseguran los instrumentos de renta fija (bonos, pagarés, etc.) es una pérdida, mientras que los más avezados que sigan adquiriendo activos de valor, lejos de perder poder de compra, lo incrementarán. Mientras la gran mayoría pierde por temor a perder, unos pocos ganan mucho por no tener miedo a ganar.
Esa es la forma de jugar el juego con sus reglas, y de sacarle provecho. Si le interesa profundizar en el tema de los mejores activos para invertir, lo invito a unirse a nuestra creciente comunidad de inversores en TopMoneyReport.com.mx. Más que nunca, la información que mueve a la acción es poder.

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