¿Por qué sigue subiendo el bitcoin?

La narrativa en bitcoin es cíclica, y dada su extrema volatilidad, es normal: cuando se desploma desde máximos sus detractores hablan de que la más popular de las criptomonedas “no tiene futuro y está muerta”. Por otro lado, cuando se acerca o logra nuevos récords de precio, sus apologistas comienzan a hablar de que subirá 10, 100 o mil veces más.

¿Cuál es la realidad? Que bitcoin es un experimento monetario con menos de 12 años de vida, del que nadie sabe si logrará consolidarse como un sistema aceptado globalmente para el comercio electrónico. Ese, no olvidemos, fue el propósito de su creación, que sin embargo, no se alcanzará mientras su alta volatilidad lo siga haciendo inviable para el establecimiento de precios convertibles en divisa a un tipo de cambio más o menos estable.

Quizá algún día el bitcoin alcance dicha estabilidad, pero mientras tanto, lo cierto es que los inversores amateurs y profesionales lo seguirán utilizando como un instrumento ideal para el ‘trading’ (compra/venta) que permite lograr grandes ganancias (y pérdidas) rápidas.

En suma, no hay que dejarse guiar por los extremos emocionales sino por los fundamentos de oferta y demanda del bitcoin que son cada vez más fuertes y que como en otros instrumentos marcan su tendencia mayor de largo plazo.

Por ejemplo, en octubre pasado la empresa Square Inc. realizó una compra masiva de 50 millones de dólares en bitcoins. Esto lo hizo por considerar “que la criptomoneda es un instrumento de empoderamiento económico y proporciona una forma de participar en un sistema monetario global, que se alinea con el propósito de la empresa.”
Square es una compañía estadounidense especializada en servicios financieros, pagos móviles y servicios para pequeñas empresas, con sede en San Francisco, California. Cotiza como empresa pública en la Bolsa de Nueva York desde noviembre de 2015, pero lo destacado es que se trata de una gran corporación tecnológica global que incorpora bitcoin a su hoja de balance.
Pero además de Square, nuevas compañías se han ido sumado este año a la adopción de bitcoin, como la también gigante de los pagos electrónicos, PayPal, quien anunció a finales de octubre que sus usuarios podrían comprar bitcoin y otras criptomonedas como ETH, Bitcoin Cash y Litecoin.




Asimismo, con la llegada de la pandemia de Covid-19, se han presentado fenómenos que por una parte, han favorecido tanto el comercio como el uso de las diferentes formas existentes de dinero electrónico.

El confinamiento, la “sana distancia”, el hábito de evitar el contacto directo entre personas incluyendo el manejo de efectivo, está orillando cada vez a más personas a utilizar el comercio y los medios de pago digitales.

Por otro lado, el cese de actividades económicas que ha precipitado la peor crisis y recesión globales en un siglo, ha orillado a gobiernos y bancos centrales de todo el planeta a lanzar una “bomba atómica” de estímulos fiscales y monetarios que provocarán la inflación de nuevas burbujas financieras.




A causa de esta que es ya la mayor inyección monetaria y de deuda que haya habido jamás, los activos en los que hay que invertir son aquellos cuya demanda seguirá incrementándose debido a que, cuando las burbujas financieras estallen, brindarán a sus tenedores amplias ganancias producto de la búsqueda desesperada de refugio sólido de valor.

En estos activos cuente por supuesto a divisas fuertes (dólar, euro, yen), oro y plata así como bitcoin, criptomonedas y activos reales.

En suma, hay que evitar caer en el error de desacreditar al bitcoin. Las criptomonedas llegaron para quedarse, y con su cada día mayor adopción por parte de grandes jugadores y de inversores minoristas, su tendencia alcista seguirá fortaleciendo sus precios a niveles impredecibles.

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