Un puente entre “blockchain” y el sistema monetario internacional

El miércoles pasado, las autoridades alemanas informaron del desarrollo y prueba con éxito de una tecnología basada en la cadena de bloques (blockchain) para comprar y vender valores a cambio de dinero del banco central, o sea, de euros.

Con estas pruebas quedó establecido un puente real entre dos mundos aparentemente opuestos: el de los intercambios directos punto a punto en blockchain y los pagos en divisas pertenecientes al sistema monetario tradicional.

A decir verdad, en varias partes del planeta se están haciendo este tipo de pruebas soportadas en lo que se denomina “tecnologías de registro contable distruibuido” (DLT, por sus siglas en inglés), como aquella en la que se basa el bitcoin, la principal de las criptomonedas.

La mayor novedad de este tipo de tecnología digital es que permite hacer transferencias entre personas, de la misma manera en que se efectúan, por ejemplo, los intercambios en dinero en efectivo, pero a través de la red.

Al igual que con la entrega de dinero físico (billetes o monedas), no se requiere utilizar ninguna institución ni cuenta bancarias, lo que empodera a los individuos participantes en vez de a los gobiernos.

El registro contable distribuido permite proteger la seguridad de las operaciones y evitar que un mismo activo se multiplique de manera descontrolada o se gaste/compre más de una vez.

El problema hasta la invención de la cadena de bloques – un tipo de DLT-, era que al ser digital, cualquier instrumento, programa, documento o archivo podría ser reproducido de manera infinita. En cambio, a través de un registro distribuido y seguro, se “materializa” dicho activo digital y se vuelve único, tal como lo es en el mundo real una obra de arte de un pintor famoso, un billete de 100 dólares en una cartera o un edificio o casa en cualquier sitio.

Como podrá entenderse, las posibilidades y aplicaciones que crea esta tecnología, son tan grandes como la creatividad empresarial.

De manera que este ejercicio realizado en Alemania, representa un hecho histórico. El Bundesbank (banco central alemán), asociado con la Deutsche Börse y la agencia gubernamental de deuda, ha sido el primero que permite vender valores en la blockchain y recibir el pago en una cuenta en euros en el banco central.

Desde luego, pronto esto podría ampliarse a un uso generalizado en toda la Zona Euro, sin necesidad de esperar al también en desarrollo “cripto- euro” (o cualquiera que vaya a ser su nombre oficial), que se espera pueda estar listo en los próximos cinco años.

La prueba consistió en la creación y venta de un bono gubernamental a 10 años a través de la cadena de bloques, en la que participaron seis bancos: Barclays, Citibank, Commerzbank, DZ Bank, Goldman Sachs y Société Générale.

Las operaciones se liquidaron con la ayuda de una “cadena de activación” que conecta los activos en el libro contable distribuido con el sistema de pago de la zona euro, conocido como Target 2.

Ahora bien. Pese a que la transición hacia un sistema monetario digital distribuido es inevitable, la realidad es que en la práctica el camino no va a estar pavimentado. Existen muchas reticencias de parte de las autoridades por temor a “perder el control” del que gozan hoy, en especial, sobre el sistema bancario, así como la oferta monetaria y los tipos de interés.

Sin embargo, estos hechos refuerzan el fundamento de largo plazo de activos análogamente soportados por tecnología blockchain, como el bitcoin, Ethereum y otros ejemplos privados de criptomonedas y ambientes digitales que seguirán ampliando su uso, valor y precio.

La tentación de prohibirlos seguirá estando ahí para los gobiernos de todo el mundo, pero justo por eso, somos los usuarios e inversionistas quienes debemos exigir que, ya que estarán copiando a la blockchain, lo mínimo que deben permitir es el libre mercado de dineros compitiendo por la preferencia de los consumidores. La competencia y no la prohibición, es el camino del futuro.

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