Volver al patrón oro puede salvar al mundo de la próxima crisis

En este espacio hemos comentado una serie de artículos de Alasdair Macleod, jefe de investigación en GoldMoney, que no tiene desperdicio. Macleod desenmascara la mentira de los bancos centrales y el supuesto “control” de la inflación, así como las distorsiones que causan con sus políticas y expansión (corrupción) monetaria.
Estas medidas trajeron la ola más grande de dinero barato de la historia y que traerá una gran crisis de deuda, tanto en los gobiernos como en las empresas y los consumidores.
“Hoy en día, la mayoría de los gobiernos, incluido Estados Unidos, ya están atrapados en la trampa de la deuda, solo el público tiene que darse cuenta de las consecuencias que los planificadores (económicos) no están dispuestos a decirles. La dificultad para casi todos los gobiernos es que el deterioro de sus finanzas acabará por eliminar sus monedas a menos que se encuentre una solución”, dice Alasdair en otra reciente entrega.
La solución que plantea Macleod es el regreso del patrón oro, acompañado de otras medidas.
Recordemos que el patrón oro es el sistema que durante muchos años determinó el valor del dinero en términos de la cantidad de oro que el emisor de ese dinero posee. El patrón oro rigió el sistema financiero global por buena parte del Siglo XIX, hasta que durante la Primera Guerra Mundial los países beligerantes empezaron a suspenderlo por la necesidad de imprimir más dinero fiduciario para financiar el conflicto.




Lo que quedaba del patrón oro fue abandonado definitivamente por Estados Unidos en agosto de 1971.
Para que un regreso del patrón oro sea exitoso, los gobiernos tendrían que respetarlo… y eso es lo difícil. Sabemos que los bancos centrales y los políticos odian este patrón porque precisamente les impide crear dinero de la nada y endeudarse a placer. Por ello, Macleod propone crear una junta monetaria que vigile estrictamente y limite la capacidad del Estado para expandir la oferta monetaria.
“La junta monetaria es un sistema basado en reglas. Una vez que el sistema está en su lugar, todas las unidades monetarias puestas posteriormente en circulación pública por la autoridad monetaria deben estar respaldadas físicamente por un peso definido de lingotes de oro. Este fue el método de patrón de intercambio de oro adoptado por el Banco de Inglaterra según los términos de la Ley de Estatutos del Banco de 1844. Una moderna junta monetaria, compuesta por moneda digitalizada, funcionaría de la misma manera”, explica el autor.
Un retorno a un patrón oro creíble pondrá un límite a las tasas de interés y, por lo tanto, a los costos de endeudamiento del gobierno. Por ejemplo, dice Macleod, en lugar de que las tasas nominales del 10% suban más allá del 20%, un patrón oro probablemente limitará las tasas de endeudamiento del gobierno a largo plazo en un rango de 2% a 5%. También permite que los negocios con planes de inversión viables también progresen.




La quiebra de Lehman Brothers en 2008 provocó una explosión de emisión monetaria, ya que los bancos centrales trabajaron conjuntamente para rescatar a los bancos y al mundo financiero en su totalidad. Esa inyección aún circula en el torrente sanguíneo global, pero al tratar de “normalizar” la situación subiendo las tasas de interés, las bolsas de valores entraron en histeria, por lo que los planes de la Fed de restringir la liquidez están en pausa.
Como hemos dicho en otras ocasiones, es muy difícil que Occidente vuelva al patrón oro, primero porque sería reconocer que las políticas monetarias del pasado han sido un desastre y porque los gobernantes y planificadores económicos, muchos de la escuela neokeynesiana, no aceptarían este control a sus caprichos.
“Estados Unidos se niega a aceptar su declive como la superpotencia dominante y está replegándose al proteccionismo comercial y la autarquía. En consecuencia, está tomando decisiones destructivas. Desde que Trump llegó al poder, se aceleró el financiamiento inflacionario al final del ciclo crediticio, con la creencia de que generaría mayores ingresos fiscales a su debido tiempo.”
En consecuencia, es probable que la próxima crisis crediticia afecte principalmente a Estados Unidos, el Reino Unido, Europa occidental y sus aliados militares y económicos, que son básicamente le bloque de deudores, mientras los acreedores están en Asia.
Por otro lado, los países “no alineados”, Rusia y China, podrían mitigar los impactos porque están acumulando oro en sus reservas desde hace años.
“La dirección económica y monetaria tomada por estos países podría resultar relativamente exitosa, al menos en comparación con las dificultades que enfrentarán los Estados de bienestar. Tal resultado sería inmensamente positivo para la humanidad en su conjunto y sería un salvavidas para aquellos engañados por el socialismo financiado por la inflación. Nunca se sabe, incluso podría obligar a los gobiernos occidentales a reformarse y volver a las políticas de dinero sólido”, considera Alasdair Macleod.
No sabemos si los países rectificarán a tiempo o seguirán el camino que los ha llevado a la destrucción del poder adquisitivo, como ha sido la expansión monetaria e inflación, ya que la tentación del gasto es muy grande y más en manos de los políticos.
En cualquier caso, la regla dorada de “el que tiene el oro pone las reglas” seguirá siendo vigente, por lo que grandes cambios de viejos paradigmas vienen al mundo. Es la oportunidad de hacer que sean para bien, pero por desgracia, también puede ser para mal. Mantengámonos atentos.

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