Europa se alista para emular a China ‘devorando’ oro

Durante décadas, los políticos y los bancos centrales han conspirado abierta y encubieramente contra el oro, el único enemigo de sus ambiciones de expansión monetaria infinita. Estados Unidos abandonó el patrón oro en 1971 para imprimir todo el dinero que quisieran y financiar la guerra de Vietnam, un fracaso que, más allá de las consecuencias políticas, trajo desajustes financieros y recesiones que se agudizaron con el paso del tiempo. De aquellos polvos, estos lodos.
Ahora el fantasma de la recesión ronda sobre la economía global y muchos países están tomando precauciones. Muchas naciones, entre ellas aliadas de Washington, se están hartando del monopolio del dólar, respaldado por la nada -o mejor dicho, por la deuda que como tal no puede crecer al infinito-, e inclusive han abogado por crear un sistema financiero alternativo al billete verde.
Los bancos centrales, en especial los europeos, podrían estar preparándose para esto después de años de vender sus reservas de oro. Este cambio de estrategia se hizo público el pasado 26 de julio, cuando el Banco Central Europeo (BCE) anunció que no renovará el Acuerdo sobre el Oro de Bancos Centrales (CBGA, por sus siglas en inglés), el cual expirará en septiembre de 2019.




Con este convenio, firmado en 1999, el BCE y otros 21 bancos centrales, se realizaban ventas coordinadas del oro que poseían como reservas monetarias. “Cuando se introdujo, el acuerdo contribuyó a lograr condiciones equilibradas en el mercado del oro al proporcionar transparencia con respecto a las intenciones de los signatarios. Fue renovado tres veces en 2004, 2009 y 2014, avanzando gradualmente hacia términos menos estrictos”, dijo la entidad en un comunicado.
Durante el tiempo que duró este pacto, los bancos centrales vendieron cerca de 4,000 toneladas de oro, la mayoría entre 2000 y 2008. Después de ese año -en el que por cierto inició la peor crisis financiera desde la Gran Depresión-, las ventas cesaron drásticamente, como se puede apreciar en este gráfico que acompaña el comunicado del BCE.


Este acuerdo nació a partir de una supuesta preocupación de Europa por las ventas masivas del oro y, temiendo una caída estrepitosa del precio, acordaron ventas limitadas para controlarlo. Un cartel en toda regla.
El BCE agrega que, desde 1999, el mercado mundial del oro “se ha desarrollado considerablemente en términos de vencimiento, liquidez y base de inversores. El precio del oro ha aumentado alrededor de cinco veces durante el mismo período. Los firmantes no han vendido cantidades significativas de oro durante casi una década, y los bancos centrales y otras instituciones oficiales en general se han convertido en compradores netos de oro.”

Además, los firmantes confirman que el oro sigue siendo un elemento importante de las reservas monetarias mundiales, ya que continúa proporcionando beneficios de diversificación de activos y ninguno de ellos tiene planes para vender cantidades significativas.
En otro comunicado publicado también el 26 de julio, el Banco Nacional de Suiza, uno de los firmantes del CBGA, indicó que este acuerdo ya no es necesario “debido a cambios en las condiciones del mercado y en las actividades del banco central.”
Ronan Manly, analista de BullionStar, dice en un artículo recientemente publicado, que este anuncio es la evidencia más reciente de que este tratado era más bien un pacto entre estos bancos centrales para no comprar oro pero, ahora que el acuerdo se ha roto, se inaugura la “temporada abierta” para volver a comprar más metal amarillo.




Europa así, se prepara sin duda para hacer competencia al insaciable “dragón” chino, que lleva más de una década devorando el oro del mundo. En estos 10 años China se convirtió en el principal productor y consumidor del rey de los metales, porque el oro juega un rol protagónico en su plan por catapultar al yuan, su moneda, como divisa de reserva global.
Cabe recordar que durante los 20 años en los que los bancos centrales en Occidente se abstuvieron de acumular más oro, e inclusive vendieron buena parte de sus reservas, China, Rusia, Polonia y Hungría, Kazajistán y otros países del hemisferio oriental compraron más de este metal y estas entidades apenas están reaccionando para volver a aumentar sus tenencias.
Nunca es tarde para empezar a comprar oro, pero lo cierto, es que los asiáticos les llevan ventaja a los europeos, y si quieren conseguir el metal, podrán hacerlo, pero no a los precios artificalemente deprimidos que ellos propiciaron. Ahora, quien lo quiera, tendrá que pagar por él y en consecuencia, la tendencia de por sí alcista de los metales preciosos en este siglo, se habrá de ver reforzada.
El esquema inflacionario con dinero fiat, orquestado por políticos y el monopolio de los bancos, ha sobreenriquecido a unos cuantos a costa de todos los demás y, a pesar de que se han esforzado por manipular a la baja el precio del oro artificialmente durante mucho tiempo, este ha aumentado su valor cinco veces en 20 años, como lo reconoce el mismo BCE.
Los bancos centrales poco a poco van aumentando sus reservas en oro mientras que las denominadas en dólares tienden a la baja a escala global. Al final de cuentas, esta espiral de deuda terminará en otro desastre financiero global del que, para salir, los nuevos grandes jugadores como China, se encargarán de regresar al oro al trono monetario, lugar del que jamás debieron quitarlo.

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