¿Por qué es relevante la ubicación del oro?

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La primera regla dorada es: quien tiene el oro, pone las reglas. La segunda, sin embargo, es igual de relevante: el oro es realmente de quien lo posee en físico.

Esto tiene un razonamiento muy sencillo de entender. Quien pone su oro bajo custodia de alguien más, CONFÍA en la integridad de ese tercero, en que lo cuidará bien y en que, en caso de requerirlo, se lo va a devolver. La historia sin embargo, es muy clara: no siempre se han cumplido esas promesas.

Incluso un país que tiene fama de “nunca haber incumplido” con el pago de su deuda, Estados Unidos, en realidad sí que ha quedado mal. Muy mal. Tanto, que en 1971 tuvieron que repudiar los acuerdos de Bretoon Wood que fijaban la equivalencia de su moneda en 35 dólares por cada onza troy de oro. De no haberlo hecho, el otrora todopoderoso vencedor de la Segunda Guerra Mundial y máximo tenedor de oro del mundo, se hubiese quedado sin un gramo ante los desbalances de sus cuentas con el exterior. Estaban quebrados.

Para explicarlo en palabras más simples: el 15 de agosto de 1971, el presidente Nixon cerró la ventanilla internacional de conversión de dólares por oro, porque países como Francia habían comenzado a reclamar el metal precioso devolviendo los dólares de sus reservas, que habían acumulado por tener superávits en sus intercambios con Estados Unidos. Esos dólares estaban “respaldados” en teoría, pero no en la realidad.




El problema fue que los americanos en su euforia, excesos e irresponsabilidad de la posguerra, imprimieron más dólares de los que podían respaldar. La situación deficitaria estadounidense era insostenible, por lo que al llegar el momento crítico, Nixon suspendió “temporalmente” (para siempre) la convertibilidad del dólar en metal fino, lo que enterró lo que quedaba del patrón oro en el planeta, y nos metió de facto en una “mega era” inflacionaria de impresión monetaria que se acerca a su final.

¿Qué es lo más preocupante? Que el dinero fíat de nuestro tiempo, no tiene más respaldo que el de la deuda. Todas las monedas se “respaldan” en dólares, cuyo sustento es la deuda del gobierno estadounidense. Dicho de otro modo, el respaldo del dólar no son sus armas ni su costosísimo ejército, como se cree, sino la confianza en que los contribuyentes americanos pagarán la deuda de su gobierno.

Pero, ¿puede una deuda crecer al infinito? Por supuesto que no. Es imposible. ¿Por qué? Porque tarde o temprano las deudas se tienen que pagar, y así como pagar una tarjeta de crédito con el saldo de otra puede sacarnos del problema por un tiempo, al final, si nuestro gasto continúa siendo deficitario seguiremos pateando la bomba más adelante hasta que estalle.




Los estallidos de burbujas de crédito son la causa fundamental de las crisis que nos aquejan cícliamente. El problema de fondo está en el permanente gasto excesivo y deficitario, pues a diferencia del ahorro que sí permite una acumulación constante de capital y un crecimiento sin desplomes, la acumulación de deudas tarde o temprano termina mal y con todos perdiendo por una economía enferma en un eterno ciclo de auge y depresión.

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